Acupuntura por láser

Acupuntura por láser

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La acupuntura se puede realizar perfectamente con láser con la misma eficacia.

El láser es una herramienta sencilla que sustituye a las agujas con múltiples ventajas: totalmente indoloro, evita la rotura de la piel y es totalmente seguro.

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El método TEM no implica el uso del láser pero cuenta con una experiencia de más de 20 años en la estimulación por soft-láser con emisión continua de infrarrojos con un mínimo de 0,6 julios, por lo que el tiempo de estimulación es de 10 segundos con un láser de potencia real de 60mw (láser de la marca mkw, por ejemplo). Con un tiempo de aplicación no mucho más largo, es especialmente apreciado por los pacientes (sobre todo por los más pequeños).

Los detractores del láser, y aún son muchos entre los acupuntores, apelan a la tradición al tiempo que se enorgullecen del hecho de que la acupuntura se remonte a 4000 años. Afirman que la aguja es imprescindible cuando en la prehistoria no existían, no había más que punzones de piedra tallada.
Algunos esgrimen, incluso, el argumento de la destrucción del punto de acupuntura cuando no deberían ignorar que la piel no puede ser alterada por una potencia de láser que no sobrepasa, como es el caso, la décima de vatio.
Los que afirman haberlo utilizado sin resultados, sin duda, no han utilizado los puntos adecuados o, sobre todo como veremos a continuación, no han añadido las moxas necesarias.
Conocer y respetar la tradición está bien, hacerla evolucionar es aún mejor.

 

ACUPUNCTURA POR MOXA

La moxa es una acción alternativa a la aguja o al láser. Consiste en calentar el punto de acupuntura durante unos segundos con distintos dispositivos eléctricos o de combustión, ya sea aplicándolos directamente sobre la piel o a una pequeña distancia.

Si retomamos la hipótesis según la cual la acupuntura consiste en una estimulación sensorial de la piel, ¿cómo analizar la relevancia de la estimulación por calor de la moxa?
La fisiología clásica distingue dos tipos de sensibilidad cutánea; una calificada de superficial y otra de profunda.
Cada una transmite su señal por troncos nerviosos separados, lo que hace, que a partir de un mismo punto de la piel, se pueda hacer partir dos señales diferentes que se manifestaran a nivel del cerebro en dos sitios diferentes y que, por tanto, no tendrán el mismo efecto.

 

 

La sensibilidad superficial es la del tacto fino, el simple contacto con la piel, mientras que la sensibilidad profunda, llamada termoalgésica, se estimula por el calor o el frío extremos o por el dolor.
El teclado virtual que representan las zonas de la piel determinadas como interesantes como puntos de acupuntura, permite enviar desde cada punto dos señales diferentes; una por láser (o aguja no dolorosa) que estimula la sensibilidad superficial y la otra por el calor de la moxa que estimula la sensibilidad profunda termoalgésica.
Podría establecerse un paralelismo con las teclas mayúsculas y minúsculas de un teclado informático.

Esto explica que pueda ser útil, y no es raro, aplicar a la vez en el mismo punto un láser y una moxa ya que en la interpretación del cerebro-ordenador los dos estímulos no son contrarios aunque sí diferentes.

Los acupuntores tradicionales que desean permanecer fieles a la aguja practican, igualmente, la doble estimulación en ciertos puntos, añadiendo la moxa al pinchazo. Cabe señalar que si nos referimos a la interpretación clásica de la acupuntura basada en una circulación de energía de unos puntos a otros, esta doble estimulación sería contradictoria, ya que la aguja es conocida por dispersar la energía del punto mientras que la moxa la tonifica.
La interpretación tradicional china de la acupuntura es, pues, más coherente con esta práctica habitual que la interpretación moderna del cerebro-ordenador.

CONCLUSIÓN

Se puede decir, por tanto, que el láser, totalmente indoloro, estimula selectivamente la sensibilidad superficial fina mientras que la aguja excitaría además la sensibilidad termoalgésica si su implantación es dolorosa, lo que a menudo es el caso.
En cuanto al «chi», sensación de adormecimiento que muchas prácticas buscan girando la aguja sobre ella misma, podemos preguntarnos aún más sobre la diferencia de su efecto con el de la aguja combinada con la moxa.

La estimulación selectiva de la sensibilidad fina por láser explica, quizá, que no haya convencido de su eficacia a numerosos acupuntores que afirman haberlo probado.
Practicar sin saberlo una estimulación mixta con la aguja que, a menudo, es dolorosa, les evita, sin duda, la necesidad de establecer la distinción entre estimulación superficial o profunda.
En el caso en que se necesita una moxa y esta se omite, el dolor del pinchazo sustituye al calor de la moxa, estimulando también la sensibilidad termoalgésica, lo que no sería el caso con el láser.
Esto, que podría parecer una ventaja para la aguja que exige menos finura de diagnóstico es, en realidad, un inconveniente, ya que el láser, adecuadamente alternado o combinado con la moxa según el diagnóstico, puede aspirar, por su estimulación más selectiva, a mejores resultados.